Construcción
El escenario de trabajo del consejero de Fomento y Vivienda del Gobierno de Navarra, Anai Astiz, para las próximas días será “tratar de acelerar lo más posible los tramos de licitación del Tren de Alta velocidad, porque nos generará actividad”.
Esta mañana del día 21 de septiembre, en su comparecencia parlamentaria aseguró la adjudicación de los tramos 2 y 3, para 2012; después de dibujar un panorama “más que negro” para su Departamento en la presente legislatura.
Con la crisis económica y los recortes presupuestarios -que definió “nuevo entorno presupuestario- como puntos de partida, no pudo esbozar un futuro más incierto. Este departamento históricamente inversor -aseguró el consejero- “está abocado a dar un giro de 180 grados”.
Con voz pausada, gestos cercanos, y como si de un buen estudiante que nunca ha roto un plato se tratara, Astiz no mencionó si nuestra Navarra enferma está en la UCI o en planta. Su lenguaje ha sido otro: duro y frío, pero en un tono suave, con afirmaciones y razonamiento no siempre comprensibles, pero con la excusa de la transparencia y ser su debut en el Parlamento.
Escuchar, por ejemplo, de “renovación energética de la vivienda” o de la suspensión de subvenciones para rehabilitación, a la vez que se quiere impulsar la figura del agente “rehabilitador para hacer ciudad dentro de la ciudad… mientras decía que “no tenemos capacidad para dedicar un solo euro a la reposición de firmes en nuestras carreteras” (¡qué lejos quedan aquellos años en los que los conductores agradecían circular por las carreteras navarras por su excelente estado!) o se trataba de razonar la congelación de todas las actuaciones singulares (veinte nada menos) del Plan Director de carreteras 2010-2018, sonaba a increíble. Pero, las medidas pasarán también por la reducción selectiva de la iluminación de las carreteras, también del mantenimiento de las zonas verdes, o los contratos de asistencia técnica.
Y el eterno punto de referencia se repite: una pésima previsión de ingresos, que afectará hasta a la Mancomunidad de Servicios de la Comarca de Pamplona y a la renovación de las concesiones de líneas de transporte interurbano. Menos mal que nos queda el TAV, que aunque lo pague el Gobierno de España (y Navarra los intereses) no afectará a la liquidez de las arcas forales.
Si el consejero hubiera estado en un casino, en lugar del Parlamento de Navarra, su apuesta habría sido “todo al rojo”, perdón al TAV. Como le han deseado UPN y la oposición… ¡señor consejero, suerte! que no va a ser fácil y ¡mucha suerte! porque la va a necesitar.
CATEGORÍA: Actualidad, Construcción, Economía
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