Josean Ascarza

Josean Ascarza

Socio-director en Oniria Consulting
Josean Ascarza

Quizá por llevar casi 20 años en este mundo del empleo, son muchas las personas (padres y madres principalmente) que me preguntan qué carrera deben estudiar sus hijos. Como si uno tuviera la bola de cristal y supiera lo que va a pasar en los próximos años, pero ¡si ni siquiera sé lo que va a pasar la próxima semana! Yo suelo bromear con ellos y les digo que no voy a dejar que echen sobre mis espaldas semejante responsabilidad, quién soy yo para "decidir" acerca de la carrera que una persona debe elegir para los próximos 4 años (suponiendo que el chaval nos haya salido buen estudiante). Es más, me pongo a pensar en cómo afronté yo esa misma decisión (hace unos cuantos años ya) y para nada tuve claro lo que debía estudiar cuando me llego el momento, así que como para dar consejos a otros. No quiero que luego me vean con el paso de los años y me echen en cara, "Josean, estudié esta carrera porque tú me animaste y mira que me he encontrado, 2 años en el paro y ahora aquí estoy currando en algo que nada tiene que ver con mis estudios…” y es que como suelo decir medio en broma, medio en serio, hay que llevar garbanzos a casa, que hemos cogido la costumbre de comer todos los días... Es complicado escurrir el bulto en este tipo de situaciones, pero yo intento ser muy frío y transmitirles a esos padres la reflexión que voy a intentar resumirles en estas líneas...

Si les digo la verdad, a la hora de escribir este artículo, lo más fácil hubiera sido “dar el pego” con el típico artículo titulado “¿Cuáles van a ser las profesiones del futuro?” u otro todavía más chulo “Profesiones que hoy no existen y que aparecerán en los próximos años”, del cual ya he leído decenas de versiones diferentes, pero el que me conoce, ya sabe que no soy yo de soltar mucha demagogia a este respecto.

Por ello, con su permiso no voy a descubrirles nada nuevo a este respecto, si quieren entretenerse descubriendo profesiones de futuro como "entrenador de entrevistas por skype", "meteopolicia", "diseñador de sueños" o lindezas de este tipo, busquen en google los titulares que antes he mencionado y disfruten… tienen opiniones (y demagogia) hasta hartarse. A partir de ahí, de todas ellas, saquen sus propias conclusiones, yo ya tengo las mías...

Por todo esto, y porque no creo en este tipo de cosas, al menos en la mayor parte de la gente que escribe sobre esto, me suele gustar contar un ejemplo que, estoy seguro, la mayor parte de ustedes lo va a reconocer fácilmente y puede ilustrar la reflexión que “flota” en estas líneas.

Pongámonos en el año 2006, e imaginemos al típico padre preocupado preguntándome la cuestión que al inicio les planteaba ¿Qué carrera va a tener más salidas? ¿Qué debe estudiar mi hijo? La respuesta más fácil en aquel momento hubiese sido, que sea aparejador, arquitecto o similar. Recuerdo que en esa época nos rifábamos para contratar a chavales en último año de carrera, y no sólo eso, estos chicos que todavía no habían hecho nada todavía (profesionalmente hablando) te chuleaban pidiendo 25.000 € anuales para empezar a hablar. Y lo peor de todo, es que como el mercado funciona con oferta y demanda, se los pagábamos... Pues bien, pensemos en ese chico que comenzó la carrera de arquitectura allá por 2006 pensando que iba a salir rifándose los trabajos, cuál fue el escenario que encontró tras acabar sus estudios, no hace falta que lo explicite, ¿verdad?

Y para valorar otro contrapunto, vayámonos ahora al caso contrario, aquel chico que estudió matemáticas (exactas, como les gusta decir a los puristas) porque tenía una vocación y sus padres le intentaban disuadir de esa peregrina idea, porque "sólo" iba a poder trabajar de profesor (más nos valía reconocer más ese tipo de profesiones, pero bueno, eso es debate para otro artículo). Este "pobre" profesor ha tenido en estos últimos años muchas más posibilidades de encontrar trabajos en empresas punteras a nivel mundial en puestos relacionados con la ciencia de datos, algoritmos... mientras que el "reputado" arquitecto ha sufrido la peor etapa que se conoce en ese "gremio" para encontrar un trabajo que le permitiera tener una posición medianamente digna.

Tampoco se trata de que saquemos conclusiones demasiado frívolas acerca de los arquitectos y de los matemáticos, simplemente quiero que podamos entender a través de este ejemplo, que vivimos en un entorno muy cambiante y que es imposible tomar decisiones como la carrera que uno debe estudiar teniendo en cuenta exclusivamente las salidas profesionales que esa carrera tiene en un momento determinado.

Pero ya saben cómo somos en este país, de esta reflexión, la mayor parte solemos pasar al otro extremo, el que dice la típica frase de “que mis hijos estudien lo que quieran, lo que me importa es que sean felices”, no te fastidia, yo también quiero que mi hija sea lo más feliz del mundo. Pero reflexionando sobre esto y pensando que tarde o temprano yo también me veré en la tesitura de “ayudar” a mi hija con esta decisión, lo único que tengo claro a este respecto es que uno debe estudiar algo que al menos le apasione en cierta medida. No sé si tiene que ser la megamotivación, pero que le motive de tal modo que se convierta en un buen profesional, aunque sea meteopolicia o diseñador de sueños...

Por eso, cuando llegue el momento, y esto sí que es para mí lo más importante, de lo que debemos preocuparnos en cuanto a la formación que reciban nuestros hijos es que les capaciten para ser buenos profesionales en el campo que sea, y créanme, esto no depende de la carrera que elijan, esto depende del modo en que les enseñen. En esto sí que debemos invertir lo que haga falta, no podemos permitirnos que nuestros hijos sigan aprendiendo en la universidad del mismo modo que aprendimos nosotros hace más de 20 años y esto creo que se está dejando de lado por parte de muchos padres. Está muy visto eso de que lo importante es que nos formen en competencias transversales, en habilidades… pero es la mayor de las realidades, insisto, no nos preocupemos tanto del “qué” deben estudiar, si no del “cómo” lo van a aprender y aquí se abre un debate demasiado amplio que no es foco de esta reflexión, pero a mi entender, no todas las universidades españolas están haciendo los deberes en este sentido.

Y ya por ir terminando, permítanme que meta una pequeña cuña para invitar a una reflexión más en esta "tormenta de ideas" que he preparado hoy, ¿Qué pasa con las humanidades? ¿De verdad nos creemos que con formaciones eminentemente técnicas vamos a tener los mejores profesionales para el futuro? Me atrevo a afirmar categóricamente que entre los cientos de perfiles técnicos que he conocido a lo largo de mi carrera, los mejores siempre han tenido una sensibilidad especial en aspectos relacionados con las humanidades. Ahí lo dejo…

 

1 comentario en “¿Deben nuestros hijos estudiar las carreras con más salidas profesionales?

  1. Gran reflexión, Josean!!
    La educación reglada actual dudo que nos enseñe a aprender. Quizás ahí deberíamos centrar nuestros esfuerzos.

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