Cuando sólo faltan cinco sesiones para finalizar el año, despedimos este 2016 con más optimismo y mejores sensaciones que las padecidas a lo largo de estos duros meses. Y es que, si hacemos un balance de los diferentes acontecimientos acaecidos, debemos concluir que hemos salvado bien los muebles, y los mercados, en general, han aguantado muy bien los diferentes envites. Ha sido un año plagado de sorpresas y de cisnes “negros”, que han provocado mucha volatilidad, dudas, intensas caídas y fuertes reacciones. Ya tuvimos el primer aviso en el mes de enero cuando el desplome de las materias primas -con el barril del petróleo a 27 $- auguraba una recesión económica, que finalmente no se ha producido. No obstante, el contagio a los índices bursátiles fue contundente, provocando recortes superiores al 10%, en pocas jornadas. Fueron transcurriendo las semanas en un ambiente de escepticismo que, sin embargo no impidió recuperar posiciones, a pesar de la incertidumbre política que reinaba en nuestro país. Las políticas agresivas de los Bancos Centrales por inundar el mercado de liquidez, apoyaban a la renta variable que vivió un fugaz crack, cuando en junio el Reino Unido votó por la salida del Euro. La rápida recuperación de los mercados, ante un hecho tan grave, puso de manifiesto una fortaleza llamativa de las bolsas que presagiaban la mejoría que, poco a poco, se ha ido imponiendo en los activos de riesgo de las principales plazas mundiales. Aprendida la lección, el siguiente “susto”-la victoria de Trump- lejos de sumir el mercado en el caos, fue respondido con fuertes alzas, sobre todo en el mercado americano, con sus índices más representativos marcando máximos de todos los tiempos. Es curioso pero actualmente se respira una calma total, en la que no parece preocupar absolutamente nada. Es como si, después de la batalla el guerrero agotado y dando por bueno el resultado obtenido, el mercado decide descansar ajeno a cualquier peligro. Ni la subida de tipos en EEUU, ni los altos precios de la deuda, ni el complicado panorama político que se avecina en el 2017 (con elecciones en Francia, Italia, y Alemania) preocupan a un inversor que, seguramente, se encuentra feliz y con la valoración de su cartera en máximos del año. La verdad es que si en junio, cuando vimos el Ibex a 7.400, nos dicen que íbamos a ser capaces de cerrar casi casi en paz (9.550) no lo hubiésemos creído. En cuanto a ganadores y perdedores, debemos citar, entre los primeros, a los índices americanos que, con alzas del 14%, han superado con creces los discretos rendimientos de las plazas europeas (Alemania +6%, Paris +4%). Los perdedores han sido, sin lugar a dudas, las bolsas italiana y portuguesa con descensos del 12% y nuestro querido Ibex que refleja una caída del 2%. Tampoco el Eurostoxx lo ha hecho bien, con recortes del 3%. En cuanto a otros activos de interés, reseñar la fortaleza del dólar, que se ha apreciado más del 10%, frente a la mayoría de las divisas y la recuperación del barril de petróleo que, lejos ya del desplome inicial, oscila en los 53$. También muy reseñable ha sido el desplome de la onza de oro, cuyas caídas cercanas al 30% han situado la onza al borde de los 1.100$. Ya centrándonos en valores concretos de nuestro mercado hay que destacar el buen comportamiento que han tenido los títulos relacionados con las materias primas, con alzas espectaculares, como el 140 % de Arcelor Mittal , el 43% de Acerinox o el 34 % de Repsol. En el otro lado de la balanza, situar al Banco Popular con desplome del 68% e IAG con recortes del 35%. Otros títulos importantes de nuestro selectivo han tenido un ejercicio pobre, con recortes del 12% en Telefónica y 4% en BBVA. Santander al final no lo ha hecho mal y después de verlo a 3 euros ya está en los 5€, con un revalorización anual del 10%. Finalmente, para terminar este breve repaso, citar a otros títulos del mercado continuo que han hecho las delicias de sus accionistas con revalorizaciones superiores al 200 ó 300%: Dogi, Grupo San José, Sniace, Tecnocom. En resumidas cuentas ha sido un ejercicio realmente difícil y complicado que, sin embargo, cierra de una forma más amable, e invita a cierto optimismo para el 2017. El apoyo de los bancos centrales con tipos cero, junto con la mejoría de los resultados empresariales, deberían empujar al alza los índices. Los nubarrones de la burbuja de la renta fija o los siete años consecutivos que lleva la bolsa americana -con el riesgo que ello implica- no deberían impedir que el ahorrador/inversor -incluso conservador- se decida por asumir un poco de riesgo en la renta variable. En fin, después de salir sanos y salvos este 2016, ya tenemos mucho ganado para el año que viene. Malo será que no veamos cotas por encima de los 10.000 en el Ibex. Será entonces cuando muchos se arrepientan de no haber sido más valientes. Feliz Navidad.

Juan Pablo Montes Fuentes,
director de Renta 4

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