El profesor Martínez Lázaro impartirá el próximo 23 de marzo una ‘master class’ en el marco del Advanced Management Program (AMP), programa de desarrollo directivo que imparte el IE Business School en Pamplona. Martínez Lázaro profundo conocedor de la coyuntura política y económica mundial analizará el impacto que puede tener las políticas del nuevo inquilino de la Casa Blanca sobre la economía mundial y específicamente sobre la española.
Vaya como anticipo de sus reflexiones esta entrevista que hemos mantenido con él la última semana del mes de febrero.

La política económica de EE.UU. ha dejado de ser previsible, señalaba recientemente la agencia de rating Fitch. ¿Qué riesgos a corto y medio plazo corre la economía mundial tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca?

Más que riesgos, lo que deberíamos hablar es de incertidumbres. El nuevo inquilino de la Casa Blanca ha amenazado con poner en marcha una agenda proteccionista, y este puede ser el mayor riesgo, pero aún está por ver cómo será: a qué bienes o países afectará, con que intensidad, con qué plazos… Lo que está claro es que durante la Presidencia de Donald Trump vamos a ver un aumento del unilateralismo y eso no es una buena noticia para la economía mundial en general.

Esos temores no parecen compartirlos los mercados bursátiles, específicamente el Dow Jones cotiza en niveles máximos.

No, porque las bolsas norteamericanas han leído e interpretado las medidas que ha anunciado y en el corto plazo son positivas para una parte sustancial del tejido productivo norteamericano. Trump ha prometido un importante estímulo fiscal, desde el punto de vista del gasto público y de los impuestos. Ha prometido un importante aumento del gasto en infraestructuras y en armamento y eso va a beneficiar a las empresas de esos sectores. También ha dicho que hará una reforma fiscal que, entre otras cosas, disminuirá los impuestos sobre los beneficios de las empresas al 15%. Y eso significa que sus beneficios serán mayores pudiendo aumentar sus dividendos. Además, algunos de los cambios legislativos que planea beneficiarán a algunos sectores como la banca o el farmacéutico. En suma, sus políticas están orientadas a que la economía crezca y a que las empresas ganen más, y eso es lo que está impulsando las bolsas.

¿China no es México, una confrontación bilateral tendría realmente un vencedor?

Efectivamente, China no es México, pero este tipo de confrontaciones, aunque sean con un país como México, nunca tienen un vencedor, sino que todos pierden. Medidas proteccionistas sobre la economía mexicana o china, pueden beneficiar a algunas empresas norteamericanas, pero acaban perjudicando a otras empresas que importan desde allí. No hay que olvidar que muchas cadenas de producción están muy integradas a ambos lados de la frontera. Además, perjudican a los consumidores que tendrán que pagar precios más elevados que los que ahora pagan por cosas que vienen de esos países. Y pensar que el país que sufre estas medidas no va a pagar con la misma moneda es ilusorio. Tampoco hay que olvidar que muchas empresas norteamericanas exportan mucho a México o a China. Por tanto, al final, todos acaban perdiendo.

¿Es previsible una guerra de divisas?

La guerra de divisas ya se lleva tiempo librando con mayor o menor intensidad. Son muchos los países que tratan de tener su moneda depreciada para intentar exportar más. Ahora Trump acusa a Alemania de incrementar su superávit comercial gracias a que el euro está débil. Pero no hay que olvidar, que hasta mediados del 2014 era el dólar el que estaba débil y eso beneficiaba a las exportaciones norteamericanas. Al fin y al cabo, siempre habrá monedas apreciadas y depreciadas, por lo que siempre estaremos hablando de guerras de divisas.

Vamos a asistir a un estancamiento del proceso de globalización de la economía mundial. ¿Es factible que otros países lleguen a adoptar también posiciones proteccionistas?

Sí, es bastante previsible. Todo apunta a que durante los próximos años no se replicará el importante proceso de apertura comercial que hemos conocido desde el inicio del milenio y que podría haber una cierta involución. Pero no nos olvidemos de una cosa muy importante: la globalización ha venido para quedarse. Trump y sus políticas pasarán, algún país se puede descolgar con medidas proteccionistas, pero la globalización continuará. Lo que habría que intentar es minimizar los efectos adversos que genera en diversos colectivos, porque el proceso de globalización de la economía mundial es imparable.

¿Más allá de la simpatía de Trump por el Brexit, qué impacto van a tener sobre la economía de la UE las nuevas ideas del presidente americano? ¿Qué áreas pueden salir peor paradas?

Independientemente de la retórica que rodea a todas las declaraciones de Trump, no creo que vaya a haber áreas malparadas. Veo difícil iniciar una guerra comercial con la Unión Europea, porque al final la realidad se impondrá a ambas orillas del Atlántico, aunque está claro que el tratado comercial con Estados Unidos (TTIP) no se va a firmar. Pero dónde si percibo un riesgo importante no es el ámbito económico, sino en el de seguridad. Si Estados Unidos reduce su compromiso con la política de seguridad europea, nos puede poner en una situación complicada, sobre todo en un momento en que Rusia vuelve a intentar reconstruir sus áreas de influencia.

En México se encuentran instaladas en torno a 5.800 empresas españolas, muchas de ellas operan desde este país con EE.UU. Entiendo que habrá gran preocupación en estas organizaciones.

Sí, es lógico que estén preocupadas, porque como dije, hay una incertidumbre importante sobre qué puede pasar. Además, la economía mexicana se está deteriorando, no sólo por la incertidumbre respecto a Estados Unidos, sino por factores internos. Y el que la economía desde, o en la que operas, se deteriore, no es una buena noticia en el corto y medio plazo. Pero como decía antes, Trump y sus posibles políticas pasarán, la economía mexicana se estabilizará, y las empresas españolas presentes en México seguirán operando con normalidad en un mercado muy interesante.

Las exportaciones de manufacturas españolas a EE.UU. alcanzaron un valor de 11.300 millones en 2016. ¿Seguirá siendo el primer socio comercial fuera de la Unión Europea?

Si, sin duda y creo que se abre una oportunidad para incrementarlas puesto que se prevé un aumento del crecimiento de la economía norteamericana. A pesar de esas cifras, no somos unos de los principales proveedores de Estados Unidos y no hay que olvidar que no hay otro mercado que conjugue seguridad jurídica con más de trescientos millones de consumidores con una renta per cápita de más de 40.000 dólares. Por tanto, Estados Unidos con Trump o sin él, debería ser un destino prioritario para las empresas españolas.

Contrariamente, ¿empresas españolas radicadas en EE.UU, pueden beneficiarse de los planes de modernización de infraestructuras que se quieren impulsar en este periodo?

Si, por supuesto. No hay que olvidar que esas empresas llevan ya tiempo licitando, construyendo y operando infraestructuras con mucho éxito en Estados Unidos, por lo que su experiencia allí va a ser una baza fundamental para poder aumentar su cifra de negocio.

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