La apertura al exterior de Navarra se refleja también en la implantación de sus empresas

En la segunda mitad del siglo pasado, el mundo experimentó una caída notable de las barreras al comercio internacional lo que propició y favoreció que muchas empresas abordaran estrategias de crecimiento internacional con el objetivo de obtener ventajas competitivas. 

En los primeros años de los ochenta se empezó a utilizar el término de “globalización” para referirse a la globalización de los mercados. A principios de los años noventa, el economista Michael Porter diferenciaba entre empresas multinacionales de empresas globales, aquellas que persiguen una estrategia mundial, siendo por tanto una empresa que abandona su identidad nacional y opera, sin patria, a escala mundial. Acepciones y definiciones sobre el proceso de la globalización de las economías hay muchas pero todas ellas supusieron un cambio en la realidad empresarial, sus estrategias de mercado y las formas de internacionalizarse. 
Esta apertura de los mercados supuso no solamente la extensión de las cadenas de valor globales pero también el crecimiento de las empresas a través de su internalización. El desarrollo tecnológico de la segunda mitad del pasado siglo, sobre todo en el ámbito de las comunicaciones facilitó este proceso. 

Existen diferentes estrategias y formas de abordar el proceso de la internacionalización. Éstas varían en función de múltiples factores y se clasifican  desde las que ofrecen menores rentabilidades, pero también menos riesgos hasta estrategias más complejas, donde la inversión requerida es mayor pero para las que el rendimiento es también superior. En el primer caso, se encuentra la estrategia más habitual, la de la exportación (y/o importación). En el extremo opuesto, las empresas pueden desarrollar estrategias de internacionalización a través de joint-ventures, alianzas o inversiones directas. Estas estrategias de acceso a los mercados internacionales ofrecen mayor capacidad de control a la empresa, mayores rentabilidades pero también suponen un mayor nivel de riesgo. 

La implantación “en destino” es una forma de este segundo tipo de estrategia. Las empresas pueden llevar a cabo una inversión directa, asociarse con un socio local, o adquirir una empresa local con el objetivo de acceder a un determinado mercado. 

Esto supone una mayor cercanía a los clientes, mayor capacidad de respuesta ante sus necesidades (como en el caso de las empresas de servicios), tener acceso a posibles incentivos y beneficios fiscales así como recursos productivos más competitivos. Permite también un mejor posicionamiento ante cambios económicos globales (como la apertura de un determinado mercado o la firma de un tratado de libre comercio). 

Todos estos factores ofrecen ventajas competitivas a las empresas implantadas en mercados internacionales frente a las que operan a miles de kilómetros de distancia. Por ello, la implantación suele ser el siguiente paso a la exportación en el proceso de internacionalización de las empresas. De hecho, en algunos mercados, como el de Estados Unidos, la implantación en el país es prácticamente “obligatoria” para poder competir con garantías de éxito. De hecho, no es casualidad que Estados Unidos sea el principal receptor mundial de inversión directa. 

Navarra es una región abierta al exterior, como demuestra la presencia de más de cien empresas multinacionales en nuestro territorio pero también por el número de empresas navarras que exportan, importan, el volumen de dichas importaciones y cada vez más, el incremento de las implantaciones de empresas navarras en el exterior. 

Cerca de 380 empresas navarras cuentan con implantaciones en mercados internacionales. De manera asociada a las exportaciones, Europa es el principal receptor de la inversión e implantaciones de empresas navarras. Los principales mercado objetivo de estas implantaciones en Europa son Francia, Italia, Portugal, Alemania y el Reino Unido. Estos cinco mercados suponen aproximadamente el 30% de las implantaciones. En cuanto a la implantación en terceros países destaca América del Norte, con alrededor de 60 implantaciones en Estados Unidos y México. Chile, Brasil y Colombia les siguen en importancia en el continente americano. En cuanto a los mercados asiáticos, China es el principal receptor de implantaciones de empresas navarras. En cuanto a los sectores de actividad de las implantaciones, lógicamente están relacionadas con el perfil industrial e internacionalizado de Navarra. Destacan las implantaciones de la industria de la alimentación, las energías renovables y la fabricación de maquinaria eléctrica y electrónica. 
En los últimos años se ha observado cierto freno en el crecimiento del comercio internacional y los flujos de inversión como consecuencia de la crisis financiera y el descenso del crecimiento en algunas economías emergentes. El auge del proteccionismo ha generado dudas también sobre un retroceso de la internacionalización de las economías. Pese a ello, resulta improbable una marcha atrás en la internacionalización de nuestras economías, dado nuestro nivel de interdependencia, el desarrollo tecnológico y el incremento de la globalización en sentido amplio.

Fernando San Miguel,
Responsable de Estudios Económicos, Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Navarra