Hablar de MTorres es hablar de una empresa con fuerte vocación internacional. Desde sus inicios, sus máquinas para la industria del papel se vendían mejor fuera del país. Hoy, sus sistemas de automatización están presentes en los cinco continentes y MTorres exporta ya a 70 países en sus dos líneas de negocio: papel y aeronáutica. Una presencia internacional que se verá potenciada en julio con la próxima apertura de la nueva sede de MTorres América, en Washington.

Las nuevas oficinas y almacenes en el estado de Washington permitirán a la compañía de Manuel Torres estar más cerca de sus clientes de la industria aeronáutica, entre ellos Boeing, pero también Bell Helicopter o Spirit Aerosystems, y prestarles un mejor servicio. MTorres ha invertido desde 2015 unos 15 millones de euros en la puesta en marcha de estas nuevas instalaciones, de una superficie total de 6.500 m2 y en las que trabajarán 110 personas, la mayor parte de ellos ingenieros.

Desde Washington se llevará a cabo la ingeniería, la labor comercial y de postventa de sus productos: máquinas herramientas especiales para la producción de componentes aeronáuticos. No obstante, el I+D+i del diseño y fabricación se compartirá entre Estados Unidos y España. “Nuestra ventaja es que todo aquello que se necesite hacer localmente, se hará localmente. Tenemos la flexibilidad para hacer la fabricación donde nos interese, sea en Washington o en Europa”, destaca el presidente de MTorres América, Eduardo Torres.

MTorres es la empresa con mayor rango del mundo de bienes de equipo para la industria aeronáutica. De hecho, trabaja en los proyectos de aviación comercial más importantes de Boeing, Airbus, Comac, Embraer y United Aircraft Corporation. Para estos últimos, ha participado en la fabricación del UAC MS-21 ruso “con tecnologías disruptivas”. Además de la aviación comercial, MTorres también participa en el proyecto del avión militar F35, lo que les ha convertido en la primera empresa extranjera en suministrar equipos para un proyecto de Defensa de la compañía norteamericana Lockeed Martin.

A la división norteamericana, que factura en torno a los 30 millones de dólares anuales, le interesa también incrementar su participación en los proyectos del departamento de Defensa de Estados Unidos, por los presupuestos que se manejan y por las posibilidades de automatización de esta industria. Pero también en la aviación de negocios (business jets), en la que los procesos son todavía muy manuales, e incluso en la industria aeroespacial, inmersa en pleno cambio. “Nuestro reto es seguir creciendo de la mano del mercado, sin depender únicamente de Boeing”, asegura Eduardo Torres, quien apunta al futuro de la fabricación laminada, -la fabricación a través de capas con fibra de carbono-, y de la fabricación aditiva, a través de la impresión 3D.
Entre los proyectos en los que está trabajando esta compañía se encuentra el diseño de las herramientas para la construcción del fuselaje y alas del avión del futuro de Boeing, el 797, un ‘middle of the market’ que competirá con el Airbus A321. “En 2016 hicimos un estudio de factibilidad de ingeniería para el fuselaje y ahora mismo trabajamos en el mismo estudio para las alas. Participamos en el diseño desde el principio”, explica Torres.

Además, están a punto de finalizar dos proyectos importantes de automatización de los procesos de fabricación del ala del nuevo avión de Boeing, el 777-X. Esta ala, de fibra de carbono, es la de mayor tamaño que se ha diseñado y fabricado en la historia de la aviación comercial.
Para Eduardo Torres, una de las claves del éxito de la empresa es que el diseño “no es ajeno a los medios de producción, tiene que tener muy en cuenta cómo se va a fabricar”. Otra es estar cerca de Boeing, algo que se consiguió cuando MTorres adquirió en 2012 la empresa estadounidense Pacific Engineering, que vendía utillaje sencillo al sector de la aeronáutica y que ya era cliente de Boeing y había trabajado en proyectos relacionados con Defensa. La apertura de esta nueva sede, prevista para la segunda quincena de julio, es un paso más en esa proximidad.
Aunque la multinacional aeroespacial ya era cliente desde hacía 25 años, esta cercanía ha permitido a MTorres contratar entre 2015 y 2017 proyectos por unos 90 millones de dólares. “Boeing nos considera un partner importante y cuenta con MTorres por su flexibilidad y competitividad. Somos uno de los pilares fundamentales para la automatización del futuro de Boeing”, asegura.

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