Luis Sarriés Sanz
Catedrático de Sociología Industrial

Hace tres años, el término Industria 4.0 (cuarta revolución industrial) apenas era conocido entre nosotros. Fue en el marco de la feria de Hannover de 2013 cuando despertó el interés de las empresas. Progresivamente, los sindicatos, los trabajadores, los políticos y la misma sociedad han tomado conciencia de que nos encontramos ante un fenómeno que va a provocar profundos cambios en la movilidad, en los sistemas productivos y, finalmente, en la conservación del medio ambiente. En Singapur, por ejemplo, en cinco años habrá 100 millones de objetos inteligentes, debido a internet of the things que conectará a la Red los objetos cotidianos: neveras, lámparas, coches, ventiladores, calzado o farolas.
Aunque algunos estudios recogen más de 104 definiciones de Industria 4.0, en general los autores coinciden en afirmar que consiste en una nueva organización y gestión de la cadena de valor a través de todo el ciclo de vida del producto hasta su reciclaje final. El producto es seguido, a través de internet, desde su gestación, proceso de producción, utilización hasta su destrucción. Por tanto, punto central de la Industria 4.0 es la conexión inteligente y eficiente, vertical y horizontal de los trabajadores, los robots, los objetos y los sistemas TIC en el marco de una gestión dinámica de sistemas complejos.
Estos cambios tan profundos afectan a las empresas, en general y a nuevos modelos de negocio. VW va a invertir billones de euros en el plan Strategie 2025, con el fin de cambiar el núcleo de su negocio “Kerngeschäft”, basado en la E-movilidad, conducción autónoma y fábricas smart.
Según un estudio de la OCDE, The Risk of Automation for Jobs in OECD Countries, de mayo de 2015, Austria, Alemania y España son, por este orden, los tres países de los 21 miembros de dicha organización que más se verán afectados por la cuarta revolución industrial.

IMPACTO DE LA INDUSTRIA 4.0 EN LA EMPRESA COMO ORGANIZACIÓN

Si se pretende predecir la evolución del mercado de trabajo y del perfil de los trabajadores del futuro, es necesario reflexionar sobre cuál va a ser el formato de las nuevas empresas. Hay tres aspectos a considerar: la producción Smart (empresas pequeñas y flexibles), la organización se estructurará en torno a internet of the things que permite la comunicación de máquina a máquina, algo que revoluciona las factorías descentralizando el control. Finalmente la flexibilidad de los sistemas de producción y de los trabajadores.
Según Fraunhofer Magazin /2/2016), revista del prestigioso centro de investigación del mismo nombre en Alemania, la producción en las empresas del futuro estará fuertemente engranada con las más modernas técnicas de la información y de la comunicación. Componentes, máquinas e instalaciones estarán equipadas con contadores, sensores y reactores, e interconectadas por internet. De esta manera y de forma automática intercambiarán entre ellas información. Al mismo tiempo interactuarán con los trabajadores. Así las empresas podrán organizar su producción de forma más eficiente y flexible y adaptarla rápidamente a las necesidades del mercado. La transformación digital cambiará sustancialmente los modelos de negocio y los procesos de creación de valor.

IMPACTO EN EL MERCADO DE TRABAJO

Algunos analistas comparan este momento con lo que ocurrió en la primera revolución industrial cuando los trabajadores fueron despedidos masivamente por la introducción de tecnologías en el sector siderometalúrgico y textil. No sucedió así en la segunda revolución industrial con la aplicación del taylorismo y del fordismo, que no precisaban trabajadores especializados. En la tercera revolución industrial, con la llegada de las TICs y de la Lean Production, se enriqueció el rol del trabajador, se le otorgaron mayores competencias. Ocupó un lugar central el trabajador del conocimiento.
La cuarta revolución industrial se parece a la primera en que va a provocar fuertes turbulencias y desequilibrios en el mercado de trabajo.
Se anuncia un fuerte impacto en los medios de transporte. Los autobuses urbanos, en muy pocos años, serán conducidos automáticamente, opina Enrique Dans, profesor del IE Business School. Miles de conductores irán al paro. La empresa VW generalizará los coches automáticos, sin conductor, a partir de 1920. Su impacto en el sector de transporte será enorme (The Risk of Automation for Jobs in OECD Countries). La revolución robótica, comenta Dans, profesor del IE Business School, desembarca con fuerza en China, donde la empresa Foxconn, el primer fabricante de móviles del mundo, ya prepara un plan de sustitución de 60.000 empleados por robots. El 9% de los trabajadores de los países de la OCDE “está en riesgo” por la llegada de la inteligencia artificial, drones e impresoras 3D. En Alemania y Austria esta cuota es considerablemente superior. En España, la pérdida de empleo afectará al 12% de los empleos, siendo uno de los países con mayor riesgo de sufrir una nueva y dolorosa reconversión industrial de la mano de los robots.
A pesar de las particularidades de la economía española, según expertos de Caixa Bank Research “un 43% de los puestos de trabajo actualmente existentes en España tienen un riesgo elevado (con una probabilidad superior al 66%) de poder ser automatizados a medio plazo, mientras que el resto de los puestos de trabajo quedan repartidos a partes iguales entre el grupo de riesgo medio (entre el 33% y el 66%) y el bajo (inferior al 33%)”.
Las empresas del futuro no van a ser fábricas sin operarios, como se hablaba a finales de los noventa. Todo lo contrario, surgirán numerosas profesiones y ocupaciones, asociadas a las nuevas tecnologías. El coche “volador” que Larry, cofundador de Google, está ensayando en Silicon Valley, trae asociados miles de puestos de trabajo de perfil técnico
En Alemania , el IBC de Boston, calcula que hasta 2025 se destruirán en torno a 350.000 empleos. El uso masivo de robots y computadoras en los procesos de ensamblaje y de producción de las factorías de automoción provocará la destrucción de 610.000 trabajadores. Al mismo tiempo se crearán más de 960.000 puestos de trabajo en el sector de IT y de datos (Boston Consulting Group. Man and Machine in Industrie 4.0)
Lo que sí se sabe con certeza es que no tendrán sitio en las nuevas empresas los trabajadores con bajo nivel de formación, o con poca capacidad de adaptación. En la cuarta revolución industrial el trabajador no podrá recurrir ni al ludismo, ni al sabotaje, como ocurrió en la primera revolución industrial. Su alternativa será la formación o el paro.
Finalmente las empresas se van a caracterizar por la flexibilidad de la estructura de los procesos, para dar respuesta a los productos concretos solicitados por los clientes y por la flexibilidad de los trabajadores, aspecto que desarrollaremos después.

EL PERFIL TÉCNICO DE LOS NUEVOS TRABAJADORES

Los estudios realizados en los últimos años, tanto a nivel internacional, nacional e incluso de Navarra, para conocer cuáles van a ser los perfiles profesionales, son coincidentes. Se habla básicamente de expertos en electrónica, robótica, Internet of the things, utilización de sistemas ciberfísicos. Los perfiles se definen teniendo en cuenta el objetivo de los “Big Projects”, aquellos grandes proyectos en marcha y que desde el futuro, desde lo que van a conseguir, están definiendo el presente. Estos proyectos se articulan en torno a le medicina, el transporte en general, Big data, expertos en seguridad informática, economía de APPs, Industria agroalimentaria.
En el caso de Navarra hay que tener presente el Estudio sobre Perfiles profesionales del Sector de Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación en Navarra. Nuevos yacimientos de empleo del Servicio Navarro de Empleo, 2015. Los yacimientos de empleo más importantes de Navarra son: E-Health, teleasistencia y telemedicina; Cloud Computing; Smart Cities: robótica, inmótica y urbiótica; automatización de procesos.

LA FUNCIÓN DEL TRABAJADOR EN LA INDUSTRIA 4.0

El trabajador del talento. El presidente del Consejo de Administración de la empresa Mercedes Benz afirmaba, hace poco tiempo, que “en el futuro será determinante el modo cómo se establezcan la relación de autonomía y control de la interacción hombre-máquina. Vienen sorprendentes cambios tecnológicos, pero que no van a vaciar las fábricas de trabajadores. Es importante una nueva humanización de esta relación, porque “o los hombres indicarán a las maquinas lo que deben hacer, o los hombres recibirán las órdenes de las máquinas. La solución está en que el hombre tenga la cualificación necesaria para jugar su papel”.
En la tercera revolución industrial se hablaba del trabajador del conocimiento. Había que utilizar el Know how y las competencias profesionales del trabajador. Hoy el centro lo ocupa el trabajador del talento, es decir, un trabajador engaged que está totalmente implicado en su trabajo y entusiasmado con él.
Las máquinas han aliviado el trabajo duro de los operarios. Pero en entornos de la Industria 4.0 la gente no deberá trabajar más horas, sino con más inteligencia. El trabajador pasará de ser trabajador a solucionador de problemas (hardware y dispositivos), tendrá entre sus competencias la toma de decisiones y será innovador. En situaciones no planificadas e imprevistas será el hombre, con sus capacidades cognitivas, quien tome decisiones y deberá concentrarse en la gestión de los problemas de su competencia. En este entorno se necesita un trabajador con los perfiles profesionales señalados más arriba, pero que, al mismo tiempo vea que la empresa sea un espacio abierto, donde pueda realizar su proyecto personal y profesional.
La flexibilidad. Se proyecta en una doble dirección. El trabajador tendrá que adaptarse continuamente a nuevas demandas internas, aunque quizá éste no sea el problema más grave.
Lo que más puede preocupar al trabajador es la flexibilidad en el empleo. Se teme que las empresas Smart incrementen la inestabilidad de los trabajadores, puesto que cada empresa tenderá a ocupar al número de trabajadores que necesite para atender la demanda del producto. En estas últimas semanas hemos visto cómo, de una manera rápida, la empresa TRW ha tenido que modificar sus planes de empleo ante un incremento importante de los pedidos de VW. En poco espacio de tiempo ha pasado de despedir un número determinado de trabajadores a recomponer la plantilla a los niveles previos a la crisis. No es un ejemplo a seguir, sino un ejemplo de los problemas que pueden tener muchas empresas en el futuro.
Los trabajadores necesitan también seguridad en el trabajo, algo que tendrá que ser regulado en los convenios colectivos y/o en las relaciones individuales con la empresa. Pero también hay que recordar que, en el futuro, el marco jurídico de los convenios será absolutamente insuficiente para establecer las relaciones empresa trabajador. Las nuevas empresas van a funcionar con dificultad si no lo hacen atendiendo a las exigencias éticas de transparencia, solidaridad y cooperación que disipen incertidumbres y que permitan el desarrollo del proyecto personal de los trabajadores de una manera estable.

LA FORMACIÓN DE LOS NUEVOS TRABAJADORES
Industria 4.0 producirá también un impacto revolucionario en el sistema educativo, principalmente en la formación profesional y universitaria, así como en los centros específicos de innovación. La formación profesional y, en parte la universitaria, tendrá que ser, necesariamente, dual. Ahora mismo, el 44 % de las empresas del País Vasco tiene dificultades para la contratación, debido a la falta de formación
Navarra, con sus tres universidades y centros tecnológicos ubicados en la mayor parte de los casos en el área de Pamplona, está capacitada para crear un distrito tecnológico, donde se formen excelentes profesionales y se cree un ecosistema de start-ups, algo que pueda acercarnos al Sillicon Valley o al One District de Singapur. Para ello la sociedad debe apostar en invertir en educación y en innovación.

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