Los planes del ministerio de Fomento respecto al Corredor Cantábrico-Mediterráneo alcanzarán en este último cuatrimestre un ritmo frenético si atendemos a lo adelantando por el ministro Iñigo de la Serna semanas atrás en Zaragoza. Este mismo mes de octubre, así se puede constatar en el BOE del día 31, se ha puesto en marcha la licitación del estudio informativo del tramo Zaragoza-Castejón, que analizará las “distintas alternativas de trazado en ancho estándar de la línea Zaragoza-Castejón, apta para tráfico mixto de viajeros y mercancías”. Además, el análisis de alternativas contemplará la conexión con la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona y “su conexión en el entorno de Castejón con el trazado propuesto en los estudios informativos de las líneas Castejón-Pamplona y Castejón-Logroño”. El tramo Zaragoza-Castejón, de 87 kilómetros de recorrido, requerirá inversiones por valor de 825 millones. El proyecto saldría a información pública en 2019.

Antes de que concluya el año Fomento, asumidas directamente las obras tras revocar el convenio de 2010, tiene intención de licitar dos nuevos tramos de la conexión entre Castejón y Pamplona y dará a conocer el estudio informativo de las dos alternativas de conexión con la ‘y griega vasca’, la indirecta, a través de Vitoria, la directa, realizando un nuevo trazado ferroviario desde Alsasua hasta Ezkio.

Estamos entonces, en vísperas de decisiones que van a condicionar el valor estratégico de la infraestructura ferroviaria de alta velocidad de Navarra sobre la que siempre ha existido un mayoritario apoyo social que hoy institucionalmente no se manifiesta, atrapado como está el Gobierno de Navarra ante el rechazo de este proyecto que mantienen tres de las cuatro fuerzas políticas que hoy sustentan el gabinete. Y esta situación juega en contra de las expectativas que llevamos año aspirando infructuosamente. De la decisión que se tome respecto a la conexión de Pamplona con la ’y griega vasca’ dependerá la relevancia que juegue el tramo navarro en el Corredor Cantábrico-Mediterráneo. Si finalmente se opta por la conexión de Pamplona con Vitoria, Navarra, no diré quedará totalmente aislada, pero representará un papel secundario en el corredor ante una conexión más corta de Zaragoza con Vitoria a través de Logroño. Y esto redundará tanto en la competitividad como en la capacidad de atracción de nuevas inversiones, se verá afectada netamente nuestra capacidad de generar riqueza y tendrá también consecuencias en nuestro futuro nivel de empleo y bienestar.

Confío en que finalmente no ocurra tal cosa, que al menos las fuerzas políticas que apoyan el trazado de alta velocidad tengan la capacidad de influir ante Fomento para que finalmente se opte por la opción más valiosa para el futuro de nuestra comunidad, pese a que económicamente sea la opción más costosa y la de mayores exigencias medioambientales. Que ocurra otra cosa significará cometer un nuevo error histórico con el ferrocarril.

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