La intervención de Fernando Ruiz, presidente de Deloitte en España, acerca del impacto que están ocasionando, y más que lo harán en escasos años, los avances tecnológicos y la digitalización tuvo un extenso eco entre los asistentes a los actos de la jornada de entrega del XXVII Premio Empresario del Año y es la razón por la que hemos decidido trascribirla en su integridad para que su contenido pueda llegar al conjunto de los lectores de nuestra revista.

La dimensión de este proceso, cuajado de tecnologías disruptivas, que va a dejar sin sentido el 50% de los trabajos que conocemos hoy, y sus efectos devastadores sobre aquellas industrias o servicios incapaces de transmutar su modelo de negocio ante el brusco cambio de las reglas del juego, ya se ha vivido en la industria de la música, afecta a los medios de comunicación, está en plena efervescencia en el sector del transporte de viajeros y el taxi, o en los servicios turísticos (hoteles y otros establecimientos), por citar algunos casos. Y se extenderá de forma generalizada en los próximos años, poniendo en riesgo nuestro actual modelo social si no somos capaces, apunta Fernando Ruiz, de asumir importantes retos en el campo de la gobernanza global, la regulación y la educación. Y de momento estamos empeñados en ir en dirección contraria como si estuviéramos abocados a hacer realidad las previsiones de Jeremy Rifkin (necesitaremos dos generaciones de desempleados antes de que se alcance el objetivo de la economía colaborativa).

Una parte del mundo desarrollado aboga por el sálvese quien pueda (Trump, Brexit, Cataluña, ascenso de los partidos de extrema derecha en la Europa continental) ante los efectos de una economía fallida e insostenible en muchas facetas, los impactos de la tecnología y los movimientos migratorios de los países pobres hacia los países ricos. La regulación hace tiempo que dejó de estar de moda y sin embargo todos aspiramos a competir en igualdad de condiciones y con las mismas normas de juego. Y de la educación, qué decir, si llevamos en este país más de 40 años mostrando nuestra incapacidad para llegar a un acuerdo básico en algo tan esencial.

¿Queda espacio para la esperanza? Se me ocurre una respuesta al estilo de lo ocurrió con el fenómeno de los agujeros negros. Primero teoricemos sobre ello y luego demostremos su existencia. Ya saben, como diría un personaje de nuestro añorado Forges: “la piedra es el único objeto inanimado capaz de tropezar dos veces con el mismo hombre”

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Y sin embargo se mueve. Se abre un periodo crucial para verificar el alcance de la apuesta de Fomento por el corredor ferroviario de altas prestaciones. En unas semanas vamos a conocer la resolución de la licitación de las obras de los tramos Villafranca-Peralta y Peralta-Olite. Que se cumplan los plazos será una buena señal a la que tienen que seguir acompañando otras decisiones y procedimientos de este tortuoso proyecto, porque el año 2023 es pasado mañana.

 

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