Anke Valdemoros

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Asesora fiscal en Grupo BSK Legal & Fiscal
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Ya hemos entrado en mayo y, con ello, se abre un año más la campaña del Impuesto sobre Sociedades. Y esto de calcular los impuestos a año vencido, cuando la normativa es tan volátil, te deja siempre con la sombra de la duda… ¿esto que quiero aplicar es una novedad de este año o ya estaba el año pasado?

Con objeto de calmar despejar esta incertidumbre, queremos compartir con vosotros los aspectos novedosos a considerar para la declaración correspondiente a 2017.

Partiremos de la hipótesis de que hemos aplicado correctamente el PGC y las resoluciones del ICAC y contamos con un resultado contable “bueno” como primer elemento a considerar de cara a la base imponible.

A continuación, tendremos que aplicar los ajustes que la nueva Ley Foral 26/2016 (“LFIS”) establece, bien sea por diferentes criterios de valoración o de calificación, o incluso por una diferente imputación temporal. Y es aquí donde nos vamos a detener.

Empezaremos por la no deducibilidad de determinados gastos:

Las pérdidas por deterioro de valor del inmovilizado material, inversiones inmobiliarias, intangibles (incluido el fondo de comercio), participaciones en entidades y valores representativos de deuda, no tienen la consideración de gastos fiscalmente deducibles. Esta medida se completa con los supuestos en que los elementos con pérdidas se transmiten a otras empresas del grupo, quedando su deducibilidad relegada al momento en que (i) los elementos sean transmitidos a terceros ajenos al grupo, (ii) la entidad transmitente o la adquirente dejen de formar parte del grupo, o (iii) en el que se extinga la sociedad participada (salvo que sea consecuencia de una operación de reestructuración acogida al régimen especial).

Los gastos por atenciones con clientes y proveedores, para promocionar las ventas y los efectuados con el personal de la empresa con arreglo a los usos y costumbres, sólo son deducibles al 50% y, en todo caso, se debe respetar el límite del 1% de la facturación anual. Cabe señalar que la norma fija una limitación cuantitativa, pero la deducibilidad siempre estará condicionada a las reglas generales de registro, soporte e imputación temporal para todo tipo de gasto.

Se incorporan como gastos fiscalmente no deducibles (i) los intereses derivados de préstamos participativos concedidos por entidades que forman parte del mismo grupo mercantil, y (ii) las remuneraciones de instrumentos financieros que desde el punto de vista mercantil representan participaciones en el capital de entidades (acciones sin voto, rescatables) y que, sin embargo, contablemente figuran en el pasivo del balance.

Se establece expresamente que tampoco tienen la consideración de gastos deducibles los originados por actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico, entendiendo por tales los pagos realizados en efectivo por importe superior a 2.500 euros.

Lee el artículo completo de Anke Valdemoros, asesora fiscal de BSK Legal & Fiscal en Pamplona en la edición impresa de la revista Negocios en Navarra nº 302.

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